Luis Manuel's profileCon la cabeza en obras, ...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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May 03 Rumbo al mar. Navego, como por un río de inclinada pendiente y cauce estrecho, plagado de rápidos, de corrientes traicioneras, y rocas afiladas. No hay muchas opciones para elegir la ruta, sólo el agotador esfuerzo de mantener el bote a salvo durante la travesía, luchando a brazo partido contra las corrientes. La presión me cerca como un cuello de embudo, a medida que el trayecto llega a su lógico destino, ya que es en el delta de la desembocadura, donde existe mayor riesgo de encallar en los bancos arenosos, y prolongar la duración de la travesía. Más allá, se extiende el mar, donde la línea se hace plano, y el potencial de esa segunda dimensión, ofrece completa libertad para navegar por donde uno quiera, surcar sus propias olas, visitar los puertos que uno decida, o simplemente, dejarse llevar a la deriva. Hará falta fondear en alguna cala, y reparar el pequeño barco, fregar la cubierta, remendar las velas, izar mi bandera, e inspeccionar con sumo cuidado los cabos de soga más desilachados, roídos y traicioneros. Y me embarga la atenazante sensación, de que mirando el mar, descuido el último tramo del río, arriesgándome al no prestar atención a los últimos desafíos, y sin embargo, incapaz de apartar la mirada de mi destino. El hechizado capitán, que es de tantos barcos grumete, y de otros tantos marinero, conduce el pequeño barco, con una tripulación poco menos que envidiable, y no pocos buenos oficiales, pero sin ningún timonel, que ponga rumbo a mi destino. Y el pequeño barco navega, sigue navegando, río abajo, ligero, hacia el mar. |
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