Luis Manuel's profileCon la cabeza en obras, ...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    January 31

    El demonio y el ángel de mi cabeza

    Ayer se le puso, por fin, punto y final a la huelga de contacto con mi amor que me traía arrastrado media semana. La semana que viene, muy probablemente, podré coger el autobús para ir a verla en persona. Maldigo con rabia los precios y horarios de la estación de autobuses, aún a sabiendas de que pagaría el doble gustoso si así fuera necesario para ir a su encuentro.
     
    Como ciclos rotativos, se alternan en mi cabeza la esperanza y la desesperanza en mi corazón, la fuerza y la debilidad (qué gran verdad, para haber salido de una película de héroes Marvel), el miedo y el valor.
    Ayer, el demonio de mis miedos, que ya me tenía a su antojo, se vió frustrado por la repentina actuación del angelito de mis ilusiones, que con el regreso de mi amada se recuperó de golpe de la grave afonía de la que adolecía. Qué gran verdad, cada vez que lo pienso, tenía el joven Peter Parker con aquello de sentirse fuerte, y débil. Como un maltrecho yonqui de la única droga que permito que me destroce la salud, recuperé las energías con la nueva dosis de cariño con que me resucitó ayer aquella de cuya mirada soy esclavo.
     
    Pero como ni yo ni mi angelito de las ilusiones somos demasiado beatos, y aquí el colega que me susurra al hombro es más bien gamberro para tener alitas, las esperanzas que regresan a mí, traen consigo una fuerza salvaje, indómita, una euforia descontrolada que se filtra bajo mi piel y que me impele a salir a la calle, con el frío, y a correr, gritar, saltar, a subirme a los árboles, a romper cosas como un enajenado que necesita dar rienda suelta a todo lo que siente, a aullarle a la Luna como un lobo salvaje que grita su libertad. La pasión y las nuevas esperanzas me piden a gritos que emprenda la búsqueda de su boca, y aunque el sentido común me lo impide, se han puesto de acuerdo en una cosa.
    Si en la debilidad de la impotencia, he encontrado un arma que aún me permita alcanzar su corazón con las puntas de los dedos, y ese arma son las palabras, pactaré con ellas, para convertirlas en mi lanza y estandarte, y con ellas engalanado, cargar gloriosamente hacia la victoria o la muerte.
     
    Miro al nuevo desconocido del espejo y me pinto líneas en la cara, preparándome para lo peor.
    La lucha no tendrá cuartel, pues no hay tal cosa en lo que siento, sólo pasión, y furia guerrera.
    January 30

    Penitencia de Matatrolls

    El amor, en una de sus mil misteriosas facetas, es comparable a un pajarillo retenido en la palma de la mano: si aflojamos la presa abriendo la mano del todo, se nos podría escapar, pero si lo sujetamos con demasiada firmeza y apretamos, lo más seguro es que los asfixiemos. Tan cruel es la ironía.
    Y como un niño pequeño que no entienda que con sus opresivos cuidados no le hace ningún bien a su animalito, sino que le arrebata su libertad, le agobia, o aún peor: pone en peligro su integridad; he vuelto a caer en el grave fallo de convertir mi amor en algo insufrible.

    Como animal racional que me considero, trataré de aprender de mis errores, y compensaré mis faltas como corresponde, es decir, castigarme corrigiendo mi error. Traduciendo: como creo que la he cagado enormemente agobiándola, me he propuesto hacer penitencia dejándola en paz durante unos días, hasta que sea ella la que decida poner fin a mi ayuno de su amor, o hasta que mi pobre alma torturada no resista más su ausencia.
     
    Ojalá fuera tan fácil de hacer como de decir...
    A día de hoy, cuento ya casi media semana sin verla, y sin hablar con ella. Me obligo a mí mismo a acordarme de que son sólo unos días, pues se me antojan meses, meses de dudas y miedos, de miserables nostalgias y de desgraciada pena. Cada día que no me llama, cada día que el silencio, sólo roto por el apoyo y la ternura de almas amigas; me consume, me veo más arrastrado por la melancolía. Y en mi soledad, dudo de mi decisión, dudo de lo que ella interprete en mi actitud, dudo hasta de sus sentimientos, y dudo, arrebatado por esta amarga duda, este negro escalofrío, esta cruel promesa de final feliz que cae como una maldición; dudo de cuál será el final que esta historia puede tener.
     
    Y hoy ha sido, que sumido en la profunda pena de su ausencia, me he sentido raro me he sentido un patético pobre diablo, y he decidido hacer algún cambio, por ver si sacándome de la monotonía siento menos el dolor de no estar a su lado. Así que como un Matatrolls que, viéndose incapaz de acabar con su pena, decide acabar consigo mismo; hoy me he afeitado (para todo aquél que no me conozca mucho, os diré que llevo barba desde hace más de un año, y no recuerdo la última vez que por mi cara pasó nada más exhaustivo que la maquinilla del pelo). Como un ancestral ritual de purificación, sin más objeto que el de acentuar la desnudez de mi alma, y de buscar guía en un reencuentro con partes mi ser que olvidaba. Ya no sé ni lo que digo, la desesperada demencia hace presa en mí, y no soy dueño de mis actos. Qué otra cosa se ha de esperar de un hijo de Malkav enamorado.
     
    Si acaso aquella que es dueña de mi pensamiento viera estas línes que escribo para desahogarme en este rincón abandonado de miradas, sólo quisiera hacerle saber, de lo muchísimo que la amo, y del desgarrador infierno de ansiedades y anhelos que se me hace este estar sin ver su mirada, ni leer sus líneas, ni oír su voz.

    January 29

    La maldición del creador

    Decía el Génesis que después de crear la porrada de cosas que se supone que creó Dios, "vió que esto era bueno" ¿De qué coño está desvariando Luisma ahora? Tranquilos que os lo explico.
     
    Si yo hubiera sido Dios, el séptimo día me habría sentido desamparado sin la segunda opinión de alguien cercano. Y es que cuando se crea algo, por insignificante que sea, nuestro primer impulso es mostrárselo a los demás en busca de aceptación. Nos pasa mucho, cuando somos niños, que queremos mostrar a nuestros padres cada paso que damos, cada birria de dibujito que hacemos en el cole. Y experimentamos un alivio enorme cuando nos dan su aprobación. A la mayoría de los que crean algo, (no diré artistas, por no caer en la trampa de la vanidad considerándome tal) les ocurre lo mismo.
     
    ¿No os pasa a vosotros, que cuando tenéis una inspiración, tenéis que compartirla rápidamente con algún amigo? Espero que sí, porque si no debería empezar a preocuparme (más) por mi salud mental. Y es que la belleza no tiene sentido, si no hay nadie para apreciarla. Imagináos por un momento la relevancia de lo guapo o feo que fuera el último ser humano del mundo. Sin nadie a su lado para disfrutarla (o sufrirla), carecería de importancia.
     
    Con todo este rollo, vengo a decir, que aunque apenas hayan pasado unas cuantas horas desde la creación de este blog, y sólo sepan de su existencia unas 8 o 9 personas,  ya estoy impaciente por leer vuestros comentarios, aunque sean para ponerme verde (a ver quién es el primer gracioso que la hace, que os conozco ), y que aunque en principio pretendiera hacer de mi space un lugar íntimo para mí y mis amigos, ya me estaréis viendo pregonarlo para mendigar vuestras opiniones.
     
    Así que animáos, y dadme vuestra opinión, que para quien crea, y es algo inseguro, lo significan todo.
     
    Y a las dos preciosas mujeres que han sido las pioneras comentando mi blog, un abrazo muy fuerte, no sé qué sería de mí sin amigas como ellas. Sobre todo en momentos así.
    January 28

    Nuevos vientos

    Sí, amigos míos, sí. Corren nuevos vientos en mi corazón, vientos refrescantes, renovadores y rebeldes, como el viento de poniente. Para aquellos que se leyeran la entrada anterior, probablemente ya os lo estaríais figurando.
     
    Ninguno la conocéis aún, y el nombre de esa persona, su cara, su identidad, son un secreto, que nadie ha de conocer, pues esto de lo que os hablo, de momento no es más que una historia incierta, un guión inacabado, la persecución a tientas de un rayo de Luna, un castillo de ilusiones, que me he construido sobre los vientos. Y he aquí la razón de que no os diga su nombre, al menos hasta que salga de este confuso banco de traicioneras nieblas.
     
    Sin embargo, la espera es dura, y el corazón me pide a gritos subirme a una azotea alta, y gritar a los cuatro vientos, a todos los mortales que caminen por debajo como hormigas atareadas, mi amor apasionado; es una bonita fantasía, que no me puedo permitir cumplir.
     
    Pero hete aquí, que me acerco a la ventana más grande de todas, la red informática, y desde la humilde intimidad de mi espacio, a donde sólo se han de asomar aquéllos de mis amigos que sean más curiosos, o a quienes más les importe; me desahogaré gritando, a todo aquél que quiera escucharme, y en especial, a aquella persona a quien dedico éste, y la mayor parte de los párrafos que en adelante escriba; que la quiero, la quiero con pasión, la quiero con deseo, con locura, con un afán desenfrenado, que la quiero, pese a todas las barreras que nos quieran separar, y que cada día que paso sin ella, la extraño con más desesperación y que cada día que paso a su lado, me enamoro más locamente.
     
    A ella, todo el amor que cabe en mi pequeño corazón, que es mucho; y a aquellos amigos, que a través de este texto se han convertido en secretos testigos de este etéreo romance, les ruego que compartan mi silencio, pues así, callando lo que saben, es como mejor pueden ayudar a hacer esto más fácil. 
    Una mirada cómplice de comprensión es todo lo que necesito para saber que lo saben, y me apoyan.
     
    Y a mi prima Lorena, que me da buenos consejos, que me animó a hacer este espacio, y que es más guapa que un Sol, todo el cariño de su primo, y mis mejores deseos.

    Silencio eterno.

    Dos corazones se miran,
    silenciosos al pasar
    un compartido silencio
    una terrible verdad.
    Dos corazones que callan,
    pues ninguno puede hablar.
    Dos corazones que mienten,
    pues todo lo que ellos sienten,
    cuando se miran las caras,
    no lo ha de saber nadie más.

    Dos corazones se encuentran
    tras un muro de cristal.
    La barrera cristalina,
    ¿Quién la querría quebrar?
    Un silencio doloroso,
    una pena sepulcral,
    dos corazones amantes
    y un corazón ignorante
    de la herida vacilante
    que viene a romper su cristal.

    Una herida venidera
    que han de sangrarla los tres,
    tanto miedo, tanta sangre,
    un durísimo quehacer.
    Un secreto que incinera,
    al corazón portador,
    y en la pena por la herida,
    que aún no ha sido inflingida,
    se hace infinita la espera,
    y se hace eterno el dolor.
     

     

    Reparación de justicia.

    Es triste, pero frecuente, que la vida sea injusta con las personas. Hay algunos que reciben más de lo que se merecen, y otros que se merecen un mundo, y la vida no para de darles bofetones. Sin embargo, de las experiencias se aprende mucho, y se pueden sacar algunas conclusiones. La parte bonita es que quien ha sufrido mucho, aprecia mucho más lo que se le ofrece. Así sucede que la gente a quien se le ha tratado mal en el pasado, puede levantar muros de desconfianza, pero si los derriba, es esa gente quien más agradece y disfruta del cariño sincero. Hay cierta justicia poética en ello, como una recompensa que la vida nos da. Por eso hay a veces tanta ternura, tanto encanto indescriptible en las personas que han sufrido. Por eso a veces es mejor recoger un perro de la calle que comprarlo. Por eso, para quienes disfrutan dando amor a quienes les rodean, les resulta irresistible la sincera ternura de quien no está acostumbrado a que le traten bien.
     
    Por eso, entre otras tantas cosas, cada historia triste, cada lágrima derramada por las injusticias contra tí, me atan con más fuerza a tu corazón.